miércoles, 14 de abril de 2010

La levedad del ser

Torso


• En la época clásica los griegos reprodujeron la realidad, basándose en las proporciones numéricas y aplicaron tres conceptos a las estatuas: la armonía de proporciones, el principio de diartrosis y la postura del contraposto.
• Fijaron como modulo la cabeza y, a diferencia de los egipcios, variaron el canon de belleza ideal del cuerpo humano con el transcurso del tiempo: durante el siglo V la proporción armónica fue de siete cabezas (Ej.: Doriforo, de Policleto), y en el siglo IV se elevó a ocho (Ej.: Apoxyómenos, de Lisipo).
• Concibieron el desnudo como un esqueleto perfecto, regido por la movilidad de las articulaciones; este principio de la diartrosis les hizo acentuar la división entre el tronco y las extremidades, y dentro del torso marcaron nítidamente los pectorales, la cintura y el pliegue inguinal.
• Rompieron con la ley de frontalidad al adoptar la postura de contraposto, donde una pierna actúa de sostén y la otra se flexiona, desnivelándose la línea recta de las caderas.

martes, 13 de abril de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

El gorión


Al alba... al alba...
al alba nacerá el blando
y sutil y suave llanto
de un canto
de gorrión.

Al alba... al alba...
ese llanto inocente
se convertirá en canción.

El puro cubano


El tabaco, ese famoso y buscado engendro (suma de cuerpo y aliento) que hoy conocemos, como todas las cosas de este mundo, tiene un largo trayecto que se pierde en la vigilia de la historia. No en balde el refranero popular cubano recoge la sabia de que no hay algo tan largo como la historia del tabaco.
Cuentan los mitos de los aborígenes de América del extendido y necesario uso de ésta, por ellos, preciada hierba. Desde la América del norte, pasando por las islas de Bahamas y Antillas, hasta el extremo sur de tierra firme americana. Eran muchos los usos de la sagrada planta. De ella se aprovechaba “las semillas, las raíces, el tallo, las hojas y las flores. Pero las partes preferidas eran las hojas y después el tallo, como ocurre hoy día. Por el estado en que consumían el tabaco pueden reconocerse cinco maneras principales: a) en rama, o sea en hojas al natural o secas; b) en pan, masa o pasta de hojas; c) en liquido, en cocimientos, tisanas y unturas; d) en polvos molidos; y e) en humo de sus hojas. Digamos que lo usaban en rama, masa, líquido, polvos y humo” .

Desnudo

Poema a la mariposa. P,Neruda



LA mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

Poema del Arbol. A. Machado


Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento…

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde…

Primavera


La primavera es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas, la transición entre el invierno y el verano. El término "primavera" proviene de prima (primer) y vera (verdor)es el clima más cálido y florecen las flores. Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur). Sin embargo, a veces es considerada como los meses enteros de marzo, abril y mayo en el hemisferio norte y septiembre, octubre, noviembre en el hemisferio sur.

Amarilis


Amarilis, cuyo nombre oficial es Hippeastrum, proviene originariamente de la cordillera de los Andes en Perú y Chile. Este gran bulbo ya fue introducido en Europa alrededor de 1830. Aún así pasaría casi un siglo hasta que esta planta de floración especial adornara nuestros salones.
No existe otro bulbo que florezca con tanta facilidad como el de la amarilis. Esto puede tener lugar íntegramente dentro de casa, pero con algún cuidado adicional también es posible hacer florecer las preciosas flores grandes en el jardín

martes, 23 de marzo de 2010

viernes, 12 de febrero de 2010

lunes, 8 de febrero de 2010

El Gallo Pepe Luis (Artículo de Jesús Trelis)


EL GALLO PEPE LUIS

En la granja de Pepe Luis todo el mundo cacarea, maúlla, berrea. Todos, contra el gallo que quiso mandar y que logró ser el mandamás del corral cuando aquello era una gran fiesta donde llovían margaritas y pintaban oros.
Pero un día, llegaron las nubes, los truenos, la tempestad. La granja se llenó de charcos y el imperio del gallo leonés y su corte pensante se fue cubriendo de fango.
El rebaño, la piara y toda la vaquería murmuraban con espanto. Un grupo de gallinas cacareaba sin cesar porque les querían obligar a poner su huevo diario durante al menos dos años más de su vida. Mientras, decenas de ovejas caían en una profunda depresión porque nadie quería ya ni sus lanas, ni su leche. Estaban condenadas al paro. La granja se caía a pedazos y el grano empezaba a escasear.
Todo ello - cuchichean las vacas chismosas - porque los que mandan no se tomaron en serio la amenaza de tormenta. «¡Esto no es lo que parece! ¡Todo pasará!», decía el gallo.
La que fue durante años la oca reina del lugar, esa de cuerpo escuálido, pelo pincho y mirada de mal genio, ya no dice nada. Nada, al menos, que pueda apaciguar al rebaño.
La oveja merina, que quitó la libreta de las cuentas al viejo búho de las finanzas, a medida que pasan los días se va hundiendo más y más en la porqueriza. Mete una pata, otra y otra. Y le caen palos y más palos de dentro y fuera del corral.
Al pato socarrón, que tenía que organizar lo del trabajo, le han hecho foie y sólo falta que le coloquen una naranja por detrás y lo horneen. Al viejo topo que debe negociar con las granjas del exterior, nadie le hace caso. Y el lobo con piel de cordero, que guarda el orden, está retirado a la espera de tiempos mejores.
El resto del gobierno, las palomas palomitas con las que tanto confió Pepe Luis, parecen figurillas que ni se mueven, ni pían, ni vuelan. Sólo el profesor Gabilondón, astuto zorro, da pasos coherentes. Él y el conejo Blanco. El único que enseña músculo en medio de una granja alborotada.
Y mientras Pepe Luis reza por su resurrección, a las puertas de la granja esperan las gaviotas.
Besos de una cabra loca

Publicado el 6 de febreo en Las Provincias

domingo, 7 de febrero de 2010

"Aceite de oliva"


El uso de aceites vegetales en la vida cotidiana, tanto su uso gastronómico como religioso, u otras aplicaciones habituales, acompañó a la humanidad desde tiempos inmemoriales, empleado como combustible en la iluminación de los templos religiosos. Se sospecha que las primeras plantaciones se han realizado en la extensa área que va desde Siria a Canaán (desde el V milenio a. C. Hasta comienzos del III milenio a. C.).[5] Se cree que quizás naciera su uso con la agricultura, no obstante se conocen usos del árbol del olivo en el Paleolítico Superior (12.000 a. C.).

El origen de la producción de aceite de oliva hay que buscarlo en las costas del levante mediterráneo. En toda la región sirio-palestina comenzó a extraerse aceite de aceitunas silvestres no se empezó a cultivar el olivo de forma sistemática en la misma zona. En Egipto, donde se empezó el cultivo del olivo hacia el 2000 a. C., se comenzó a usar el aceite de oliva con fines cosméticos. Ya los egipcios ya apuntaban a Isis como la diosa que enseñó el cultivo del olivo a los hombres. Los mismos egipcios empezaron a comercializar el aceite de oliva.[6] Ya en el interior de las cámaras funerarias se ven representadas vasijas y ánforas con aceite de oliva. Pronto se extendería al mediterráneo, siendo parte integrante de la trilogía: pan, vino, aceite.[3

jueves, 4 de febrero de 2010

"El origen de la vida"


Cuenta la mitología, que antes de la creación del mundo existía el Caos, el agua, la tierra y el aire, o sea, los elementos que conforman al mundo estaban revueltos. Poco a poco estos elementos se fueron separando y se formó la Tierra y el cielo.

En esta época el mundo, estaba poblado por divinidades terribles: los titanes y los cíclopes. Los titanes eran gigantes, con una extraordinaria fuerza, y los cíclopes eran seres salvajes con un solo ojo en medio de la frente.

Sobre el universo gobernaba Cronos o el Tiempo, quien tomó por esposa a la reina Rea, sobre su felicidad pesaba una amenaza, a Cronos le habían predicho que sería destronado por uno de sus hijos y que este sería el dios soberano del mundo, entonces decidió comerse a sus propios hijos. Se apoderaba de ellos, apenas nacidos y se los comía sin piedad alguna.

Un día nació el pequeño Zeus, jamás Rea había tenido un hijo tan bello, acongojada por el destino que le esperaba al pequeño decidió salvarlo. Cogió una piedra y la envolvió entre pañales y meciéndola como si fuera un niño se la entrego a su esposo Cronos. Era la hora de la cena y Cronos tenía mucha hambre, tomó el envoltorio de manos de Rea y en la penumbra de la noche se tragó la piedra y los pañales.

"La levedad del ser"

"La levedad del ser"