viernes, 14 de agosto de 2009

"El origen del té"


El emperador chino Shen Nung era un hombre sabio y erudito. El insistía que toda la agua potable debía estar hervida por motivos de higiene. Un día, en el año 2737 A.C., el emperador y su corte se reclinaron debajo de un árbol solitario. Cuando sus hojas soplaron en el agua hirviendo que sus criados preparaban, el emperador sintió un aroma exquisito y de inmediato no resistió y probó aquel brebaje y lo encontró exquisito. Después de este accidente ordenó que se llevaran a cabo enseguida extensas plantaciones del árbol de donde procedían aquellas hojas. Ésta era la planta silvestre del té.

"La noche"

"El día"

jueves, 13 de agosto de 2009

"Belvedere"


El torso de Belvedere es un fragmento de la estatua de un desnudo masculino firmado por el escultor ateniense Apolonio de Atenas. La estua fue descubierta en el Campo de' Fiori (campo de las flores) durante el papado de Julio II (1503-1513). Se creía que se trataba de un original del siglo I a.C. pero en la actualidad se estima que se trata de una copia de una estatua más antigua, probablemente datada en el siglo II A.C. La estatua representaría a esta figura humana sobre un animal, aunque a quién representa exáctamente todavía se discute: es posible que sea Hércules, Polifemo o Marsias, entre otros. La retorcida pose del torso y su extraordinariamente bien representada musculatura tuvo un gran influencia en posteriores artistas (incluidos Miguel Ángel y Rafael Sanzio) del Renacimiento, Manierismo y Barroco.

En la actualidad la estatua forma parte de la colección del museo Pío-Clementino de los Museos Vaticanos. El nombre de "Belvedere" deriva del Cortile del Belvedere patio de Belvedere donde la estatua fue inicialmente expuesta. El torso no debe ser confundido con el también famoso Apolo de Belvedere de la misma colección.

miércoles, 12 de agosto de 2009

"Tuaregs"


Los tuareg o imuhagh son un pueblo bereber o amazic en el desierto del Sáhara, cuando se desplazan cubren las necesidades de los animales y las suyas propias en el camino, puesto que viven en unidades familiares extensas las cuales van siguiendo a los grandes rebaños a su cargo. Tienen su propia escritura, el tifinagh.

No se conoce exactamente la etimología de la palabra árabe طوارق, t.uwâriq (españolizada como «tuareg») pero se sabe que es el plural de طرقي targuí ó t.arqî (en femenino طرقية targuía ó t.arqîya), etnónimo que, al parecer, procede de una antigua ciudad del Fezzán llamada Targa (طرقة).

En las lenguas bereberes, el sustantivo común targa suele aludir a un canal fluvial, principalmente al tipo de cauce que en árabe se conoce como wadi (‘riada’ o ‘cauce’ torrencial de un río).

En su propio idioma este pueblo se suele autodenominar imoshag, imushaq, imuhagh (en cabilio: imuhaɣ), palabra cuyo significado es ‘los libres’ o ‘los nobles’ y que parece derivar de tamazight. También se dan a sí mismos el nombre de kel tamayaq o kel tamasheg (‘los que hablan idioma tamasheg’).

"Jinetes árabes"


El caballo de raza árabe debe su reputación a su inteligencia, carácter fuerte y resistencia sobresaliente. Con una cabeza característica y la cola siempre en alto, el caballo árabe es una de las razas de caballos mejor reconocidas en el mundo.

Es una de las razas de caballo más antiguas, ya que hay evidencia arqueológica de hace 4.500 años de caballos muy similares a los árabes modernos. En el transcurso de la historia, los caballos árabes del Medio Oriente se esparcieron por el mundo gracias al comercio y las guerras. También fueron muy usados para mejorar otras razas al añadir velocidad, refinamiento, resistencia y buena estructura ósea. Hoy día, las líneas árabes se pueden encontrar en casi cada raza moderna de caballos para montar.

martes, 11 de agosto de 2009

"Viejo Roble"


Listones de madera, pulida...tallada, acomodadas y bien barnizadas... dieron forma a esa casa, fuerte...dominante. Resalta en el paisaje, sobre la ladera, pinceladas de la naturaleza, la hacen suya... dibujando sus contornos, de puntas agudas. Aquel noble roble, se levantaba orgulloso, su presencia intimidaba, en el imponente monte... su sombra corría, casi llegando al horizonte. Era el alberge de aves, anidando en su follaje, alimento y escondite de todo el pasaje... sus raices, cordones gigantes e impecables. Dejaron sus marcas, cavadas en ese suelo quebrado, su ausencia se siente, se huele su calada muerte... ya no corre su savia, solo están sus restos latentes.

La Cuatribarrada

"La levedad del ser"

"La levedad del ser"